sábado, 10 de septiembre de 2011

Un final feliz


En este momento abandono los recuerdos que me han perseguido noche y día desde que te conocí. 

Porque eres tú la que me has hecho a un lado y me has dejado a la deriva. Que tus palabras inútiles e irreales me han llenado por un tiempo, pero tus actos me han destrozado por completo.

Te abandono para siempre pequeña princesa. Tú que me has dado las alegrías más grandes de mi vida. Y la única que ha podido provocar tanto amor y tanto dolor en mí. Pero te has escapado de mis manos y no puedes regresar. 

Porque te amo y te adoro. Y no puedo vivir sin ti. Por eso te dejo, por eso me voy.

Dejo todo el amor que tuve por ti, y la sombra de ese amor la tienes delante de ti por si aun quieres recogerla. Pero jamás la tendrás, porque tuviste el amor más grande siempre disponible, el regalo más grande de tu vida, tu máxima oportunidad de felicidad, y la dejaste ir incontables veces. Pero nada es eterno. 

Te dejo porque ya eres feliz, porque lo único que tenía que lograr en esta vida era hacerte feliz, pero ya lo lograste... tu sola y demasiado pronto. Que me hubiera gustado quedarme un rato más contigo, sí...moriría por eso; que ironía. 

Me habría gustado que fueran dos finales felices en lugar de uno. El tuyo y el mío entrelazados eternamente. Tú terminas feliz... yo... simplemente termino.

Demasiado tarde. Demasiado.

domingo, 28 de agosto de 2011

Pequeña Princesa




No te busqué por ningún lado, ni siquiera pasaba por mi cabeza encontrar a alguien como tú. El amor nos envolvió suavemente, con seguridad y sin error.

No es el amor el que falló, ni fui yo esta vez. Ni tú. La vida misma nos falló, porque nos alejó cuando era lo último que deberíamos hacer. Porque aunque te tuviera a mi lado con infinitas ganas de abrazarte no podría hacerlo. No como me gustaría. Tenerte entre mis brazos de manera sólida y sin dejar ni un resquicio para que el amor pueda salir, se quedaría entre nosotros como lo hará por un tiempo, antes de que mis recuerdos abandonen tu mente porque aún no está lista.

Siempre existirán miradas extrañas que nos juzgarán, y aún no estamos listos para soportarlas. Por ahora tenemos ese problema y me temo que será suficiente para separarnos. Un solo problema, mi pequeña. Mi Pequeña.

Fuiste mi princesita mientras atribulados pensamientos invadían tu mente, mientras los problemas de la edad aparecían y me empezaron a echar. Tan sublime, tan cambiante.

Tienes todo lo que algún día quise. Inocencia y pasión por igual. Dices las cosas con sinceridad, pero sin perder fuerza. Lo dices con vergüenza sin dejar de ser verdad. Me amas. Y yo te amo pero piensas que es un juego. Te amo y lloras por algo inalcanzable.

Me olvidarás porque no me conociste por completo. Porque piensas que no mantendré mi palabra.

Antes de que pase te pido una cosa. Abrázame muy fuerte, que no pueda respirar; para quedarme aquí contigo, por hoy...
... y por siempre.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Más que kilómetros


La lista una vez interminable de razones para estar contigo se extinguen poco a poco.
Un amor conectado a miles de kilómetros, en el que ahora sólo queda una voz.

Ya no son aquellos quince centímetros difusos, ni siquiera se convirtieron en los miles de  kilómetros que desde un principio existieron. Estamos aún más lejos, atrás de dos mundos tan diferentes, de barreras tan difíciles de vencer; porque así eres, un gran ángel fuera de mi alcance y no por no poder vencer los vientos y mareas para llegar a ti, sino porque los pasos a tu corazón se han desvanecido; lo cerraste hace mucho y nada ni nadie, ni siquiera yo, es suficiente para hacer un resquicio por donde entrar.

Te amé como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo el doble sólo para compensar un amor perdido, el tuyo; porque se esfumó tan pronto que ni siquiera pude sostenerme a él. Porque antes sabía que podía estar perdido pero allí donde estuviese voltearía y te vería, y aunque ahora sigo buscándote, sólo encuentro susurros de lo que fuimos. Dos amantes prohibidos en las sombras, esperando salir al mundo inexplorado.

Yo me pierdo cada vez más con la esperanza de encontrarte otra vez. Tú te alejas con la esperanza de olvidarme.

domingo, 24 de abril de 2011

Retoños de Cristal

Tan suave como la seda, más hermosa que la Luna. Es una princesita brillante, tan pequeña, tan hermosa.

La pequeña flor cuyo aroma me deja existir, su brisa me refresca y sus pétalos alimentan mis ganas de vivir. Es lo único que me queda, y como todo, no puede ser mía. Y ella, más que nadie, está muy lejos de mi alcance, en aquel jardín rodeado de ideas y prejuicios que no me dejan entrar. Aquél al que me aventuro de vez en cuando sólo para seguir viviendo; para saber que existe al menos algo que anhela mis cuidados tanto como yo su presencia.

Un secreto guardado en boca de lobos, un anhelo escondido por terror a lo prohibido. Un amor único, ciego e inocente.

Tan delicada que no quiero tocarla, por miedo a arruinar todo lo que es, todo lo que me da. Una luz de esperanza a un abismo ya sin fondo. Una esperanza tan delicada que con la más leve llovizna dejará de existir.

Un amor mutuo. Un amor imposible.